Las corridas de toros son una aberración, un espectáculo salvaje, deplorable y asqueroso. El que consiga ver arte en algo tan salvaje debe ser portador de una mente enferma. Circula por internet la información acerca de un malnacido, un infraser que se denomina artista. Éste, consideró arte dejar morir a un perro de inanición. Eso no es arte y tampoco lo es el toreo. Hacer sufrir a un ser vivo, someterlo a torturas inhumanas e indignas puede recibir un sinfín de calificativos, pero jamás debería recibir el de arte.
(vía aireenllamas)